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POLARIS: EL MODELO QUE SALVÓ A UNA CARROCERA DE SU DESAPARICIÓN

RETROVISOR REVISTA LATINOBUS – EDICIÓN 46

Redacción Latinobus – William Marroquín

Hace veinte años la situación para muchos carroceros nacionales era muy difícil, pues el país venía recuperándose de la peor crisis social, de orden público y económica de la historia hasta la derivada de la pandemia, ocurrida a final del siglo 20. Los constructores que se habían concentrado en la producción de autobuses de carretera, vieron como su actividad se redujo a su mínima expresión, mientras otros gracias a su portafolio para el segmento urbano no perdieron ritmo. Justamente en esta época, los grandes fabricantes brasileños llegan a Colombia, trayendo su conocimiento y capacidad de fabricar grandes volúmenes en todos los segmentos del autobús.

En la ciudad de Duitama, en el corazón de Boyacá, su constructor más grande y representativo, con casi 25 años de historia, se resiste a morir. La crisis económica, social y de orden público de 1999 la había obligado a reducir el tamaño de la empresa, su producción y adicionalmente, a solicitar admisión en concordato para honrar compromisos con acreedores y definir un plan de salvación. La situación empeoró al no llegar a ningún acuerdo y el fabricante entró en proceso de liquidación en septiembre de 2001.

En 2002 llega el Gerente Liquidador nombrado por la Superintendencia de Sociedades, obviamente con la intención de cerrar la compañía, pero al interior de ella, existían personas que consideraban que la empresa podía ser viable en un futuro, pese a las dificultades del momento.

En 2003, el fabricante consigue una autorización especial del ente de control para producir carrocerías en medio de ese proceso, también aceptada por el liquidador. Y en septiembre del mismo año, se convoca nuevamente a los acreedores presentándoles una nueva propuesta, logrando ser aprobada por las partes implicadas.

UN BUS PARA ASEGURAR EL FUTURO

Pese a todas las dificultades y a la amenaza permanente del cierre definitivo, siempre se mantuvo la apuesta por un mejor futuro. Por eso la visión y el conocimiento a través de un proyectista externo, trabajaron en la investigación de las formas, el desarrollo y la maduración de un proyecto que permitiría tanto la recuperación como el fortalecimiento de la compañía en los años venideros: el Polaris.

Un modelo completamente nuevo que compartía pocas piezas con su modelo predecesor, el famoso Premium. Resistencia y durabilidad del conjunto, piezas termoformadas, interior sin cabina para separar espacios de conductor y pasajero, nueva gama de tapices, y los portapaquetes en cristal templado, fueron rasgos distintivos.

Siempre en su ADN formal los trazos rectos y angulosos hacían parte del diseño, mezclados con detalles curvos y orgánicos; los espejos en forma de oreja, el panel de instrumentos en fibra de vidro y el piso a doble altura, sumaban a la ecuación que apuntaba a convertirse un éxito en ventas.

Un primer bus que fue entregado un 7 de diciembre de 2003 al mejor cliente de la carrocera a lo largo de la historia: Copetran, compañía que le apostó con toda confianza a este nuevo desarrollo, en medio de las dificultades económicas del constructor. Tan marcadas, que no tenía recursos para acceder al chasis que sirviera para montar el prototipo. La cooperativa santandereana nunca perdió la fe en el constructor duitamense, poniendo a su disposición un chasis Chevrolet LV150 que permitió al modelo ver la luz.

ALTA ADAPTABILIDAD

El nuevo Polaris se convirtió rápidamente en uno de los estandartes de la respuesta nacional a los grandes constructores brasileños que habían iniciado con el suministro de carrocerías para los sistemas BRT de las ciudades colombianas, pero que también estaban ganando importante aceptación en el segmento de buses de carretera.

El modelo gustó de inmediato y tras Copetran (que recibió la primera unidad), fueron llegando pedidos de otras de las compañías que siempre tuvieron autobuses del constructor duitamense en sus flotillas: Expreso Bolivariano, Coflonorte, Expreso Brasilia y Cootransbol montaron sus órdenes de inmediato.

Gracias a esa aceptación por parte de los transportadores de carretera, el carrocero boyacense pasó de vender 35 unidades en 2003 a lograr un número que les permitió alcanzar el suficiente flujo de caja para contribuir con el pago de las deudas y aumentar la planta de personal de 60 a más de 200 colaboradores, para cumplir con los pedidos que iban aumentando.

Adicional al chasis LV150 de Chevrolet, también llegaron bastantes órdenes sobre el Mercedes-Benz OH1636 para las rutas largas y en servicio especial, pedidos para CHR7.2 y Hino RK1J. Inicialmente se fabricaron con el sanitario en la mitad, manteniendo la propuesta del constructor duitamense desde los tiempos del famoso Royal Class de 1993.

El Polaris fue la primera carrocería de un constructor 100% colombiano, que logró montarse sobre los chasises Scania. En 2005 un K124IB, ordenado por Flota Occidental saldría de la planta y rápidamente, recibirían la aprobación de la marca sueca para incorporar al catálogo de opciones el K360.

“La mayor dificultad para lograr la homologación de Scania, es que nos veían muy pequeños, la carrocera tiene mucho prestigio y peso en Colombia, pero a nivel internacional tenemos poco reconocimiento. Ese fue el problema para acceder a ellos y que nos permitieran siquiera comenzar el proceso de homologación, tuvimos que perseguir mucho, pero una vez que estuvieron en la planta, las cosas fueron relativamente fáciles porque a nivel técnico nos encontrábamos muy bien”. Recordaba Leonardo Gutiérrez en visita realizada por Colombiabus a las instalaciones de la carrocera en marzo de 2008.

CIFRAS EN NEGRO

2006 continuó en esa tendencia de reactivación del transporte por carretera, el interés de los empresarios para renovar las unidades que aún tenían de los años noventa en sus flotillas y con pasos firmes hacia la recuperación económica del carrocero boyacense. Un ligero retoque frontal para el Polaris, con nuevo juego de luces delanteras y definitivamente la reubicación del sanitario en la parte trasera.

Tres nuevos chasises engrosan las opciones para el transportador con el Volvo B7R y el Mercedes-Benz O500RS (que convivió por cerca de un año con su predecesor OH1636) y el OH1420 para rutas cortas y servicio especial. La resurrección de la carrocera (Que estuvo al borde del cierre) llegó en 2007, con su total recuperación económica y alcanzando niveles históricos tanto de unidades producidas como vendidas que permitieron pensar con más tranquilidad en el futuro.

Pese al éxito del modelo, la gran aceptación del mismo con empresas que por primera vez incorporaban autobuses construidos por el fabricante boyacense, surgían rumores respecto a actualizaciones y cambios. Pero la fábrica sabía muy bien todo lo que podía seguir ofreciendo su propuesta “El Polaris fue el que nos salvó de la muerte, no lo queremos cambiar pronto, sí queremos mejorar cosas basándonos en resultados de lo que nos cuentan los clientes, de quienes recibimos información todo el tiempo”. Recuerda Leonardo hace 14 años.

LA INTERNACIONALIZACIÓN

Coincidiendo con esa recuperación, comienzan a rodar varios proyectos de alianzas internacionales y desarrollo de modelos para otros segmentos. En ese tiempo, se asumía la distribución y el soporte para Colombia de las unidades de climatización Hispacold (fabricadas por el grupo Irizar español), que también estuvieron instaladas sobre el Polaris.

Aunque la demanda de autobuses de carretera en Colombia disminuyó en 2009, la compañía se puso a trabajar en la recuperación de sus negocios en el exterior, con la mirada a Venezuela y Ecuador principalmente, si bien el entorno político frenó la iniciativa, sí se lograron ventas en Centroamérica, concretamente en Costa Rica.

Polaris sería la base del Spirit, que lo sucedería, siendo presentado a finales de 2011 y aún en producción. Continuó con su gran adaptabilidad, pues se ofreció con dormitorio del conductor contiguo al eje trasero, estuvo disponible en versiones más largas alcanzando los 13,2 metros de longitud, para quienes buscaran máxima capacidad. Los chasises Scania K360 y K400 con transmisión automatizada Opticruise, así como el Chevrolet LV152 que también sirvió de base para la carrocería.

Copetran, Expreso Bolivariano, Coflonorte, Autoboy, Flota Sugamuxi, Cootransbol (Líneas Concorde), Omega, El Rápido Duitama, Flota Magdalena, Continental Bus, Transipiales, Cootranar, Expreso Palmira, Flota Occidental, Coonorte, Rápido Ochoa, Cootransuroccidente, Profesionales del Transporte, Trasan, Flota La Macarena, Autofusa, Cootranshuila, Velotax, Cootransmagdalena, Cotrans (Málaga), Expreso Brasilia, Unitransco, Transportes Arimena, Tax Meta, Berlinas del Fonce, Costa Line, Trans Cables, Lidertur, Transturismo, Empresa Arauca, Especiales Cóndor, Flota Valle de Tenza, Cootragua (Super Star), Gómez Hernández y Cooperativa Torcoroma, entre otras, fueron las empresas Colombianas que durante los 13 años que estuvo el modelo en producción, se dieron el gusto de tenerlo en sus flotillas. Muchos de esos Polaris, siguen activos y con buena aceptación en el mercado del usado.

El último Polaris, saldría se la línea de producción en octubre de 2016, sobre el chasis Scania K400, encargado por Flota Occidental, curiosamente la primera compañía que había apostado por esa combinación, en 2005. Un modelo cuyos valores de confiabilidad, resistencia, sencillez, aceptación en todas las regiones y buen valor de reventa le han permitido perdurar por casi 20 años, estando vigente en las flotillas de muchas empresas de transporte.

Un autobús que salvó al constructor boyacense de su desaparición y la devolvió a sus mejores resultados económicos, fue uno de los super ventas de su categoría por varios años y marcó una filosofía para la marca, al transformarla en Un Proyecto Basado en las Personas.