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“MÁS PAPISTAS QUE EL PAPA”: EL LÍO CON LAS HOMOLOGACIONES PARA LOS AUTOBUSES EN COLOMBIA

SIN LUZ AL FINAL DEL TÚNEL PARA LOS CARROCEROS

Editorial Revista Latinobus – Número 49

Durante décadas, la construcción de carrocerías para autobuses en nuestro país, estuvo regida por una normatividad bastante básica, cuyos
términos aparecían en la resolución 7126 del Ministerio de Transporte, texto que determinaba algunas de las características básicas de diseño, como alturas, longitudes y espacios para pasajeros. Asimismo, los procesos de homologación de los diferentes modelos de buses ante los entes de control, eran sencillos procedimientos de documentación mediante fichas técnicas y planos.

Esta simpleza facilitaba la proliferación de fabricantes y tipologías, situación que si bien diversificó la industria local, limitó las características de seguridad de los vehículos en los que nos transportamos durante el siglo pasado. Por ello, con el nuevo milenio, llegó también una nueva discusión técnica que dejó en manos de entes normativos como el Icontec y sus comités de expertos, la elaboración de una norma que permitiría acercar los procesos productivos al estándar internacional, mediante la implementación de pruebas, ensayos y condiciones de construcción que garantizaran la ergonomía, comodidad, habitabilidad y sobre todo, la superviviencia de los viajeros en caso de accidente.

Aunque la norma NTC 5206 aparecería en 2009, sólo hasta 2015 la resolución 3753 del Ministerio de Transporte regularía su implementación, y dejaría en claro cuál sería el procedimiento de homologación de carrocerías en Colombia. Desde un principio quedó claro que las certificaciones debían ser realizadas en un laboratorio, por un ente especializado externo a las carroceras. Pero también se evidenció que no existía en el país quien hiciera este proceso, y que mientras no hubiese las condiciones de verificación, serían los propios fabricantes quienes presentando evidencia, demostrarían el cumplimiento de la norma generando avales de “primera parte”, limitando esta práctica hasta el 30 de Junio de 2022.

El tiempo pasó, la fecha se avecina y la realidad poco cambió; llegó la Hora de que sean otros quienes homologuen y certifiquen, pero lo cierto es que sólo hay un laboratorio disponible para efectuar el proceso y su costo supera enormemente las capacidades económicas de los fabricantes nacionales, que a pesar de haber invertido enormes sumas de dinero en transformación productiva y capacitación (y estar listos para poner sus vehículos a prueba con la certeza de aprobar los exigentes tests), no cuentan con los recursos para pagar a un tercero el aval para matricular sus vehículos, para construir una carrocería que al final de cuentas será destruida en los ensayos, ni para comprar el chasís correspondiente a cada análisis, exigido para poder lograr el visto bueno con todas las de la ley.

Si no se logra un acuerdo entre los fabricantes y las autoridades de control, la realidad es que a partir del segundo semestre de 2022 todas las homologaciones vigentes perderían validez, y ante la ausencia de recursos y disponibilidad limitada de laboratorios, prácticamente que sería imposible matricular autobuses nuevos.

Hay más patas que le nacen al cojo: Si llegase a homologarse un producto durante 2022, la entrada en vigencia de la norma Euro 6 desde el 1 de enero de 2023, haría perder validez a cualquier proceso de certificación, pues la mayoría de chasises cambiarán con la nueva disposición ambiental; lo peor, la Agencia Nacional de Seguridad Vial tiene en su agenda, la actualización de la norma sobre la cual se hacen los procesos de homologación, lo que obligaría a repetir el proceso de nuevo a mediados de 2023.

Pasamos de la laxitud al festival del complique, que al final de cuentas, sólo se llevará por delante a los empresarios de la industria y las familias que viven de ella, si no se llega a un acuerdo con el gobierno. ¿Nos volvimos mas papistas que el papa?

15 AÑOS DE CAMBIOS EN NUESTRA INDUSTRIA CONTADOS POR COLOMBIABUS

Redacción Colombiabus – William Marroquín

UN VISTAZO A LO QUE PASÓ EN ESTOS 15 AÑOS

Transformaciones importantes se dieron en la nuestra industria del autobús, pasando del empirismo y el manejo casero, a gestiones más corporativas. Asimismo, algunas leyes cambiaron para siempre la forma de construir y operar los vehículos, paralelamente las grandes ciudades y medianas han acogido nuevos sistemas de transporte más eficientes, pues de ellos depende su crecimiento. Hechos relevantes en estos 15 años, relatados por Colombiabus.

LOS SISTEMAS MASIVOS, ESTRATÉGICOS E INTEGRADOS SE TOMAN COLOMBIA

Hace 20 años Transmilenio cambiaría para siempre la movilidad bogotana, convirtiéndose en el más grande y demandante sistema BRT del mundo y recientemente renovó 1.441 buses con tecnologías diésel euro V y gas natural Euro VI. Otras grandes capitales de Colombia adoptaron sistemas similares como Cali, Barranquilla, Bucaramanga y Medellín; mientras que ciudades como Montería, Neiva, Valledupar y Pasto han elegido sistemas estratégicos entendiendo que no sólo las ciudades más pobladas pueden ofrecer un transporte digno e incluyente para sus ciudadanos.

EL SERVICIO ESPECIAL EN LA MIRA

Una serie de escandalosos accidentes involucrando vehículos del servicio especial, escolar y empresarial; desnudaron una enorme elusión de responsabilidades en la prestación de la actividad, presionaron al gobierno para endurecer los requisitos de operación de los buses blancos y verdes. Disposiciones como el aumento de la flota propia de las compañías, ajustes en la habilitación de las empresas de transporte, límites a la antigüedad de los vehículos y la prohibición de cambios de modalidad en los autobuses, entre otros, fueron cambios normativos implementados desde 2015.

LA CONCENTRACIÓN DEL MERCADO

En 2005 existían más de 100 fabricantes ofreciendo carrocerías para todos los tamaños de chasises de autobuses.  Actualmente, masivos y estratégicos lo monopolizan dos marcas, los de carretera mayores a 12 metros se redujeron a cuatro fabricantes, mientras la oferta más plural existe para busetas y busetones. Carroceros en espiral descendente, relevo generacional incorrecto o nulo, incapacidad para adaptarse a los cambios, nuevas normativas, problemas económicos por mala gestión o desarrollos errados, incapacidad para carrozar flotillas, baja inversión en diseño y en procesos, y dificultades financieras llevaron a esta reducción.

LAS NORMAS DE EMISIONES

A medida que llegan nuevas tecnologías al país y se firman acuerdos internacionales, se endurecen las normas de comportamiento y emisiones contaminantes, que obligan a tener la infraestructura y los energéticos adecuados para permitir la eficiencia de los motores de combustión interna, garantizando el respeto por el medio ambiente. Así pasamos en 15 años de tener en las vías desde buses con motores de la era pre-euro, hasta los más recientes Euro VI, aunque esta norma deberá entrar en vigencia desde 2023.

ADIÓS AL EMPIRISMO

Durante estos años acompañando a la industria del bus y sus creaciones, se hizo evidente la importancia de concebir los vehículos con un trabajo donde Diseñadores Industriales, Ingenieros Mecánicos y Profesionales de la Administración deben trabajar en equipo y obtener sinergias. Atrás quedaron los tiempos en que el empirismo conseguía autobuses exitosos, quienes entendieron la necesidad de balancear la belleza con la eficiencia, han logrado mantenerse en un actividad altamente competida y de gran dificultad como la construcción de autobuses.

LA PROFESIONALIZACIÓN DE LOS CONDUCTORES

Pese a la tecnología que incorporan los autobuses y que redunda tanto en la seguridad como en la productividad, el conductor sigue teniendo una importancia clave en el transporte de pasajeros. Atrás quedó la pericia para conducir, pues cada vez son más conscientes de convertirse en verdaderos profesionales del volante y facilitadores de la vida a bordo. Capacitación, conocimiento de sus máquinas, relaciones humanas, actitud de servicio, primeros auxilios, seguridad vial y manejo defensivo son competencias que la industria del autobús desea de los operadores.

LA SEGURIDAD VIAL

Cada vez toma carrera la necesidad de reducir la mortalidad y las lesiones generadas en las vías, y las empresas deben desarrollar un sistema completo que les permita identificar las acciones que conducen a riesgos de siniestros, determinar su probabilidad de ocurrencia y como mitigarlos o eliminarlos. Por eso la adopción de sistemas integrados de Seguridad Vial toma importancia para que las compañías puedan orientar todas las decisiones que les permitan una operación tanto rentable y que genere un impacto reputacional positivo en el entorno.

CARROCEROS CERTIFICADOS

Tras muchos años de luchas y definiciones, en 2009 se adoptó un referente técnico con los requisitos que deben cumplir los fabricantes de vehículos de pasajeros en nuestro país respecto a la seguridad, el confort y la accesibilidad. La NTC5206 en su momento era voluntaria, desde 2015 es de obligatorio cumplimiento contribuye a garantizar unas condiciones mínimas de seguridad e integridad, al requerir el cumplimiento de pruebas, ensayos y verificaciones de dimensiones. Cumplir se traduce en calidad, ser competitivo y estar a la altura de lo que el mercado necesita.

DIGITALIZACIÓN A LAS MALAS

En 2010 advertíamos sobre la amenaza de las aerolíneas low-cost y las debilidades en las empresas de autobuses: sólo las grandes empresas tenían sitios web funcionales, los planes de fidelización eran incipientes y apenas par de compañías consideraban su canal digital como vital dentro su planeación estratégica. La pandemia forzó a los transportadores a ampliar sus canales de ventas y a entender definitivamente, que la decisión de compra del viajero no nace cuando ve el bus en la agencia (como ocurría hace 40 años), ni en la terminal, sino cuando está frente a su computador o el celular.

COLOMBIA VIAJA EN DOS PISOS

Para muchos una quijotada, pero las pioneras Coomotor y CostaLine abrieron en 2012 el camino para un segmento exclusivo al que llegarían más empresas, ofreciendo mayor lujo y confort, combinados con el entretenimiento individual y la conectividad, como estrategia para responder a la amenaza aérea. Vehículos con cajas automatizadas, controles de tracción y estabilidad, suspensiones electrónicas y ayudas a la conducción, vivieron su máximo esplendor en 2014. No todas las empresas que los vincularon tuvieron buenos resultados y algunas ya retiraron sus dos pisos de sus flotillas.

COLOMBIA VIAJA A PERÚ

Atender rutas internacionales, siempre ha sido un sueño de los empresarios colombianos. Expreso Brasilia en 1998 se convirtió en la primera en hacerlo, en la ruta Cartagena-Caracas, pero la situación del vecino país obligó a suspenderla. Desde 2014 la empresa Barranquillera y Expreso Bolivariano viajan desde Bogotá hasta Lima, en un recorrido de más de 3.400Km y cerca de 72 horas, en buses de alta capacidad operados por 3 profesionales del volante, actualmente con la combinación Scania-Marcopolo en ambas empresas.

EDITORIAL COLOMBIABUS – EDICIÓN 37

EL FUTURO DE LA INDUSTRIA

Por Charlie Rodríguez

En medio de una mediática polémica
enaltecida por los diversos extremos
políticos que levantan sus voces en
contra y a favor, la electrificación de
los buses en las ciudades pareciera ser una tendencia
sin reversa alguna, que cambiará de manera
radical la orientación de la industria del autobús
en nuestro país. Cientos de vehículos eléctricos
empezarán a rodar por las calles de los centros
urbanos de Colombia y otro número importante
entrará a ser licitado en los próximos meses.


Sin embargo, y a pesar que los fabricantes locales
de carrocerías han realizado un descomunal esfuerzo
para trabajar de la mano con los constructores
de chasises eléctricos y presentar sus prototipos
ante los operadores, pareciera que la tendencia
a importar los vehículos completamente
terminados se estuviese imponiendo en las últimas
incorporaciones, y son dos los principales
factores que contribuyen a la toma de este tipo de
decisiones por parte de los clientes: precio y
tiempo de entrega.


Para nadie es un secreto que la tecnología de movilidad
eléctrica aún está en sus primeras etapas
de desarrollo, factor que la hace costosa y
compleja. Es por ello que los fabricantes chinos se
han “apoderado” del liderato en la comercialización
de este tipo de unidades y el escenario
comercial colombiano no es la excepción. A pesar
que una unidad eléctrica venida desde el país asiático
puede estar costando el doble que un autobús
Diesel Euro 6, un bus eléctrico de origen europeo
ó nortemericano podría multiplicar el valor base
por 2,5 y hasta por 3. Por ello, sumar al ya elevado
costo del chasís a baterías el valor de una carrocería
nacional, pone en desventaja la ecuación y
hace inclinar la balanza a favor de traer la unidad
completamente carrozada de China donde los
bajos costos de los materiales, la mano de obra y
los subsidios estatales, reducen su precio final.

Construir un autobús en casi todas partes del
mundo está lejos de ser un proceso automático y
robotizado, dados los bajos niveles de producción
en comparación con los automóviles y camiones.
Gracias a la gran demanda interna, los fabricantes
chinos han logrado tecnificar muchísimo su proceso
constructivo, logrando reemplazar, por
ejemplo, las piezas exteriores de fibra de vidrio
por lámina metálica estampada y las partes internas
por plásticos inyectados. Esto se traduce en
una altísima velocidad de producción y menores
tiempos de entrega, aunque no necesariamente,
en mejor calidad.

Así las cosas, la única forma de proteger a los
miles de empleos directos e indirectos que genera
la industria carrocera local, está en el apoyo que el
gobierno nacional entregue a los fabricantes, a
través de los puntajes que se den a los operadores
que carrocen en Colombia a la hora de licitar, y la
generación de estímulos laborales y tributarios
que alivianen la carga de la industria. Es hora de
honrar las promesas de campaña y demostrar que
los carroceros y emprendedores están para algo
más que una anaranjada fotografía.