DISEÑO INDUSTRIAL Y CREACIÓN CARROCERA: MÁS ALLÁ DE LAS FORMAS

Editorial Revista Latinobus – Charlie Rodríguez

PROFESIONALES DEL DISEÑO, VITALES EN LA INDUSTRIA DEL BUS

Alguna vez un jefe me diría, con una socarrona sonrisa en los labios, “es que usted es un dibujante caro”. ¿Será que los diseñadores industriales son solo eso, algo así como un innecesario accesorio laboral, que se limita a hacer “creativos dibujos”, servir café y ayudar en las manualidades a los hijos del patrón?

La cultura del diseño industrial, como disciplina de carácter académico, no es tan reciente como muchos imaginan. La primera facultad fue fundada en Bogotá en 1974, y desde entonces, miles de profesionales han buscado su lugar en el entorno fabril nacional, haciendo lo que mejor
saben: convertir problemas cotidianos en respuestas formales de tres dimensiones. Y ahí está la primera lección para los empresarios nacionales, que piensan que un diseñador gráfico y uno industrial saben hacer lo mismo.

A diferencia del gráfico, cuyas destrezas y conocimientos se encuentran limitados a la bidimensionalidad del papel, o a la virtualidad de una pantalla (y no con esto pretendo demeritar su saber, sólo contextualizarlo), el diseñador industrial está capacitado para crear objetos tangibles. Conoce los materiales, los procesos de producción, el manejo del color, la estética y la forma, la planeación de costos y la forma de interactuar con profesionales de otras disciplinas, como ingenieros mecánicos e industriales.

La relación de los diseñadores con la industria carrocera nacional ha venido en ascenso, aunque durante la década de los 70 y 80, brillaron por su ausencia. El diseño de los vehículos se encargaba a ingenieros, carpinteros, o a conceptores empíricos, que armados de creatividad y fotos de vehículos extranjeros, concebían las formas de los modelos a lanzar al mercado. Y claro que fueron exitosos, pues muchos de sus desarrollos se convirtieron en verdaderos éxitos de ventas; sin embargo, ninguno de ellos trascendió a los anales de la historia del diseño, causó sensación en mercados internacionales ni ganó galardón alguno.

Solo hasta que un profesional como Jorge Montaña se involucró en la concepción de un autobús (Blue-Bird Halcón de 1988), un proyecto de
desarrollo industrial carrocero que sería reconocido como uno de los hitos del diseño industrial colombiano. Casi 20 años después, Andrés Gutiérrez y su compañía Studio Líbido, ganarían el más importante premio nacional al diseño, el Lápiz de Acero, por el proyecto de autocar AGA Spirit.

Dichos reconocimientos han sido otorgados a creadores que se han embarcado en la titánica tarea de concebir un autobús; y no los han merecido porque los buses sean “bonitos” o bien dibujados. Los lograron por tener en cuenta todos los factores humanos, técnicos e industriales que requiere un vehículo para mover pasajeros con confort, dignidad y seguridad. Por ello trascendieron más allá de la estética, y se convirtieron en éxitos de ventas.

El Yutong Xiaoyu 2.o, un pequeño autobús autónomo, acaba de ganar el premio más importante de diseño industrial a nivel mundial: el Red Dot
Design Award. Ténganlo en sus radares, pues de seguro, cambiará la forma de movernos en el corto plazo, gracias al diseño industrial.

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