MARCOPOLO FABRICARÁ EL PARADISO 1800DD EN LA ARGENTINA METALSUR

Redacción Colombiabus – El Expreso TV

NUEVAS INVERSIONES PARA LA PLANTA DE SANTA FE

Metalsur Carrocerías es un fabricante argentino que inició actividades en 1989, gracias al empeño del ingeniero Miguel Maestú, que logró con mucho trabajo hacer que su compañía pasara de ser una organización familiar a una con proyección internacional en la fabricación de carrocerías para autobuses.

Desde sus instalaciones en Villa Gobernador Gálvez, en la ciudad rosarina de Santa Fé, con 85.000 metros cuadrados de superficie, ha desarrollado modelos de grata recordación. Entre ellos podemos citar al Zeppelin, que nos recuerda al mítico COX2000 «Coche-Bala» que desarrolló Autobuses Olímpica en nuestro país, o las diferentes evoluciones de su modelo Starbus de carretera que ruedan en Argentina en configuraciones de uno y dos pisos.

En 2012 llegan Metalpar de Chile y Marcopolo para unirse al constructor argentino, con miras a convertirla en el mayor fabricante de su tipo en el país, con modelos que le daban una personalidad propia y distintiva. En 2019, el gigante brasilero aumenta la apuesta y realiza una adquisición por el 49% adicional quedándose con las acciones de la familia Maestú que fundó la compañía y asumiendo el control de los destinos de Metalsur teniendo el 70% de su propiedad.

Ahora llega una de las más importantes transformaciones de la compañía en sus historia, pues gracias a una visita del Embajador de Argentina en Brasil, Daniel Scioli, se pudieron conocer detalles de un proyecto de Marcopolo para fabricar autobuses de carretera en las instalaciones de Santa Fe, donde hasta el momento atendían la línea urbana Torino.

El diplomático estuvo reunido con el CEO de Marcopolo James Bellini, donde se anunció una inversión cercana a los 20 millones de dólares en Argentina y el aumento de la planta de personal de Metalsur, que pasará de 600 a 1.000 empleados. Adicionalmente buscarán aumentar la integración local de proveedores para llegar al 90% a partir del segundo semestre de 2021 y como hecho destacable, la planta de Santa Fe sería la primera fuera de Brasil en fabricar buses dos pisos del modelo Paradiso.

Otro hecho importante tras esta inversión, es que el nombre de Metalsur deje de existir, pasando a llamarse Marcopolo Argentina.

«LA AMENAZA NORMATIVA», EL EDITORIAL DE REVISTA COLOMBIABUS – NÚMERO 39

Redacción Colombiabus

MÁS PREOCUPACIÓN PARA LA INDUSTRIA

Durante muchos años, carroceros, academia, fabricantes de chasises y
proveedores de la industria, trabajaron para encontrar un referente que definiera los requerimientos técnicos para construir y comercializar vehículos de pasajeros en Colombia. Este objetivo se alcanzó en 2016 con la Resolución 3753 del Ministerio de Transporte, que indica el obligatorio cumplimiento de las pruebas y certificaciones, para garantizar la calidad y la seguridad en los autobuses. Ese mismo año, la Resolución 4200 estableció los parámetros para certificar la conformidad del vehículo con la normatividad técnica.

En la actualidad, el fabricante o importador del vehículo estaba facultado para demostrar de primera parte el cumplimiento de la normativa técnica, así como sus condiciones de seguridad y construcción. Sin embargo, el equipo jurídico del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo indicó que a los dos años de haberse acreditado la primera entidad certificadora (lo que ocurrió en marzo de 2019), se suspenderían los procesos donde el proveedor del equipo aseguraba el cumplimento de la norma, quedando un tercero, con la respectiva idoneidad, encargado de otorgar el visto bueno al autobús.

La gran preocupación que ronda nuestra industria carrocera, es la proximidad del vencimiento de los dos años transcurridos desde que se acreditó el primer ente certificador, implicando una instancia adicional para lograr que un vehículo demuestre su cumplimiento del reglamento técnico. El otro agravante, es la exigua cantidad de laboratorios certificados, que no tendrían la suficiente capacidad para realizar las pruebas a todos los carroceros, conduciendo a unos costos exageradamente altos en un momento que coincide con la peor crisis del transporte de pasajeros en Colombia. Quiere decir esto que ahora, para
poder homologar un vehículo, debería incurrirse en onerosos procesos de certificación y verificación ¡por cada una de las variantes del mismo
modelo sobre cada chasís que se monte!

Los fabricantes entienden que los procesos de conformidad ayudan a depurar la oferta y aseguran tanto la calidad como la seguridad de los
vehículos, pero la claridad en las reglas de juego y que se mantenga el escenario de competencia y costos racionales para estar certificados, es
fundamental para asegurar su supervivencia.

Actualmente la cadena industrial del autobús sufre con la reducción en el aforo, baja demanda de viajeros, enormes dificultades económicas, entre muchos males. Si los procesos de certificación no están acordes a estos padecimientos, tanto con la realidad actual de la industria y sus posibilidades de recuperación, serán un mensaje negativo para quienes por décadas han construido los vehículos en los que rueda el país y han
evolucionado a la par de las necesidades de la sociedad y sus normativas.