CAF INDICA QUE NO SON ECONOMICAMENTE VIABLES LOS E-BUSES EN ARGENTINA

Redacción Colombiabus – William Marroquín / CAF

MENOR INVERSIÓN Y COSTO FINANCIERO A FAVOR DEL DIÉSEL

La Corporación Andina de Fomento – CAF, es una entidad multilateral que promueve en Latinoamérica modelos de desarrollo sostenibles a través de recursos de crédito, subvenciones así como apoyo técnico y financiero para estructurar los proyectos. Actualmente está conformada por 17 países de la región, más España y Portugal.

Entre 2019 y 2020, se desarolló un piloto de buses eléctricos operando en condiciones reales en Buenos Aires, con vehículos Yutong propiedad del grupo Colgas que rodaron en la ruta 59 de la capital Argentina. Su objetivo era evaluar la viabilidad técnica, operativa, económica y ambiental de los buses de bajas emisiones y analizar la escalabilidad de las tecnologías. El programa incluyó la prueba piloto de buses impulsados por biodiésel, gas natural comprimido (GNC) y electricidad.

Gracias al financiamiento de CAF, se realizó un monitoreo de los buses, con el que se obtuvieron datos sólidos que permitieron describir, analizar y evaluar la operación de dichos vehículos. Además, se realizó un análisis económico comparativo con la tecnología diésel y se desarrollaron diferentes escenarios con el objetivo de estudiar la incorporación de más buses a la flota.

El informe presentó importantes conclusiones a nivel técnico, operativo y financiero que pueden marcar la pauta de lo que sería la implementación de las flotas de buses eléctricos en las ciudades de América Latina. Las principales variables que afectan el consumo de energía, para las condiciones de operación en Buenos Aires son: el estilo de operación del conductor, la temperatura ambiente, la cantidad de pasajeros transportados y la velocidad media del viaje.

Una recomendación importante es la de monitorear la autonomía de los vehículos, dada su relevancia en la continuidad de la operación. La autonomía se verá afectada por el estilo de conducción y el nivel de degradación de la batería. Además, se debe analizar en una etapa temprana la factibilidad del proyecto en cuanto a la potencia de la que dispone la distribuidora de electricidad en la localización donde se desea instalar los cargadores.

En el aspecto económico, se encuentra que reemplazar un bus diésel por eléctrico no resulta factible desde el punto de vista económico, por lo que se deben crear condiciones favorables para el inversor. Se analizaron escenarios de reducción de costos de adquisición o de impuestos, así como de mejores condiciones crediticias.

En el escenario base (condiciones actuales bajo las cuales se ha analizado el piloto), el proyecto de buses eléctricos no es viable económicamente para los operadores. El costo acumulado en 16 años de un bus eléctrico es USD 331.060 más alto que el de un bus diésel, lo que quiere decir que se necesita una subvención cercana a los 228.000 dólares para que las tecnologías sean equiparables, esa ayuda equivale a un 43% del valor inicial del e-bus.

La principal diferencia económica al comparar los dos proyectos, buses eléctricos y buses convencionales, se presenta a favor de los primeros al analizar los menores costos en el consumo energético y de mantenimiento. Para el aso de los buses diésel, los favorece una menor
inversión y el costo financiero asociado.

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