ACCIDENTALIDAD VIAL ¿LA OTRA GRAN PANDEMIA?

Por Nicolás Villamil

«La pandemia de la Accidentalidad Vial, según las cifras de la Organización Mundial de la Salud, cobra las vidas de más de 1,3 millones de personas en el mundo cada año, y a cifra va en aumento.”

Nos encontramos en medio de una crisis global, nuestras vidas han cambiado y estamos abordando una nueva normalidad. Hoy encontramos cifras a diario, que nos informan con exactitud los datos de
países y número de personas infectadas, cantidad de muertos y enfermos recuperados.

Algunos, aferrados a la prevención, estamos confinados en nuestras casas como si estuviéramos en medio de una guerra mundial, atrincherados en nuestras paredes, con la única esperanza de salvar nuestras vidas y las de nuestros familiares. Otros, desprovistos de sensatez y con un tinte de ignorancia e irresponsabilidad, se encuentran esparciendo el virus en las calles, sin al parecer interesarles siquiera sus
propias vidas.

¿SON LAS PANDEMIAS ALGO NUEVO?

En los diferentes medios de comunicación observamos que las ultimas pandemias reconocidas fueron las de la gripe aviaria en el año 2005, seguida por la del virus H1N1 en los años 2009 y 2010; posteriormente del 2012 al 2015 se registraron las del SARS y el MERS y actualmente, nos ataca la COVID-19.

Sin embargo, queremos recordar que nos encontramos en medio de otra nefasta pandemia, reconocida así por la OMS (Organización Mundial de la Salud); es la pandemia de la Accidentalidad VIal, la cual, según las cifras de la nombrada entidad, cobra las vias de más de 1,3 millones de personas en el mundo. Desafortunadamen, la cuota de nuestro país para
el año 2019, revelada por el Observatorio Nacional de Seguridad Vial fue de 6.634 muertos en hechos de tránsito, lo que significa, un drama sin igual para igual número de familias afectadas.

Lo más curioso del comportamiento humano, es que ante estas dos amenazas, tanto la del virus acechante, como la de la falta de seguridad vial, nos comportamos de manera similar; en muchos casos desconocemos que son problemas de salud pública, donde podemos perder la vida. Los comportamientos riesgosos no sólo ponen en riesgo la vida propia, sino que se arriesga la integridad de los demás actores de la ruta. Las dos pandemias son particularmente contagiosas y en ambos casos, pensamos que no van a llegar a nuestra vida o a la de nuestra familia, por lo que no tomamos la debida prevención a través de acciones que nos protejan y nos alejen del riesgo.

AUTOCUIDADO EN LA RUTA

Dos amenazas para la humanidad, dos situaciones complejas que aunque parezcan diezmar la esperanza de vida de nuestra especie, tienen un factor común que permitirá que se superen: La conciencia individual. Sólo en el momento en que se entienda que el actuar de cada uno de los individuos que componen sociedad, impacta de manera positiva o negativa la convivencia con los demás, lograremos bajar los índices de letalidad de ambas pandemias. Así como el autocuidado se ha convertido en premisa del día a día de los ciudadanos, el actuar con precaución en la ruta, empleando los tres pilares de la seguridad vial (pensar, sentir y actuar) se habrá de generar el trabajo en equipo que nos permita salir victoriosos de esta dura prueba.


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