REACTIVACIÓN: OPERANDO EN LA NUEVA NORMALIDAD.

Por: Charlie Rodríguez.

La noticia de la reactivación del transporte de pasajeros por carretera desde el pasado septiembre primero, movió el sentir de los empresarios entre dos extremos que plantean nuevos retos para las compañías legalmente establecidas en el país, ya que la forma de viajar cambio y las condiciones de prestación del servicio difícilmente volverán a ser las mismas que antes del inicio de la pandemia.

Por un lado, era absolutamente necesario terminar con el aislamiento decretado desde marzo para el Gobierno Nacional. Los cinco meses detención obligatoria las compañías agotar hasta el último recurso disponible en sus cuentas para mantenerse activas, suspender y prescindir de miles de empleados, prorrogar los plazos de los créditos de las unidades y entrar en cesación de pagos con proveedores. Un mes más sin recibir ingresos hubiese significado la quiebra total del sector.

Pero no solo la gerencia de las compañías tiene que verse a gatas para mantenerse en pie. Los pequeños empresarios y propietarios de vehículos quienes afilian sus unidades en las compañías de transporte, también sufrieron lo indecible al perder sus principales fuentes de ingreso, teniendo que recurrir a los ahorros depositados en los fondos de reposición para poder pelear en parte su delicada situación económica, proceso complejo y que en algunas oportunidades, tomo a las empresas administradoras de los recursos, fuera de base y sin liquidez. A pesar de los múltiples anuncios en medios, el Gobierno Nacional brilló por su ausencia y la que usó los supuestos recursos destinados por este a través del Bancoldex, no pasa ser más que una difusa ilusión entre los miles de requisitos y trabas que la banca de primer piso impuso a los transportadores.

EMPEZAR DE CEROS

Arrancar de nuevo no es una tarea fácil en medio de la escasez de recursos latente. Volver a activar una flota de buses requiere de amplias inversiones en contratación de personal, compra de pólizas de seguros, pago de arriendo de oficinas y sucursales y en fin toda una logística que con las arcas vacías enfrenta a los empresarios a un total incertidumbre. A pesar que los viajeros ya puede moverse sin restricciones la demanda disminuye al menos un 70%, debido al temor del contagio la tele la actividad limitada del sector turístico y a las tarifas que es que han debido de ser duplicadas, debido a la eliminación del aforo de los buses al 50% por parte de las autoridades competentes. Los costos fijos de la operación del transporte como lo son salarios, peaje, combustibles, repuestos, insumos y tasas de uso en los terminales siguen costando exactamente lo mismo; una realidad en la cual solo se puede llenar la mitad del bus, no hace viable la operación si se mantienen las tarifas anteriores.

Sin embargo, y a pesar de que en la mayoría de los corredores las compañías han respetado las tarifas, compitiendo con valores agregados como compra en línea, precios diferenciados para grupos familiares o certificaciones de bioseguridad, no faltan las empresas que se quedan sin argumentos de cada cliente y lo único que pueden ofrecer es un tiquete barato que difícilmente cubre Los costos de operación y pone en riesgo su propia sostenibilidad.

De otro lado, la nueva normalidad presenta no es dificultades tanto para las empresas como para los inversionistas: la disminución de la demanda hará que inevitablemente comiencen a sobrar buses. Ya hay compañías que incluso han notificado a sus afiliados qué es posible que sus vehículos entran en operación hasta diciembre de 2020, pues en medio de la reducción de los viajes, «no hay cama pa tanta gente».

LA DIFÍCIL SITUACIÓN DEL TRANSPORTE ESPECIAL

Si bien el transporte especial empresarial ha mantenido una limitada dinámica durante la pandemia (dada la necesidad de los empresarios de mantener alejados a sus empleados del transporte público para evitar contagios), la reactivación de este renglón de la movilización de pasajeros será la última en dinamizarse, más ahora que el teletrabajo y las actividades no presenciales están a la orden del día.

De acuerdo a las alcaldías locales de las principales ciudades del país, los colegios públicos abrirán sus puertas solo de manera gradual durante lo que resta del 2020, y el envío o no de niños a las instituciones educativas será voluntad de los padres. En el caso de Bogotá, por ejemplo, el aforo a los colegios estaría limitado al 35% de su capacidad, situación que se verá reflejada en la demanda de transporte.

De acuerdo con Lupoani Sánchez Celemín, Presidente de ACOLTES, una de las principales gremios que reúne los transportadores del servicio especialr, escolar y de turismo, de los 100,000 vehículos con que cuenta la tipología, al menos 76,000 se encuentran detenidos. «Las pérdidas del sector ascienden a los $228.000 millones» afirmó Sánchez.

Al igual que como sucedió con el transporte intermunicipal, en especial también vio pasar de largo los recursos supuestamente destinados para recuperación del sector. Según algunos empresarios, la cantidad de requisitos y garantías solicitadas por los bancos para acceder al crédito, era imposible del reunir para sus compañías que habían dejado de percibir ingreso alguno. En palabra en las instituciones financieras los transportadores son sujetos de «alto riesgo financiero».

LA APUESTA DEL TURISMO

En 2019, el número de visitantes no residentes que llegaron al país fue de 4.515.932, un crecimiento del 2.7% con respecto al 2018. También fueron positivas las cifras en ocupación hotelera, que alcanzó el 57.8% en ingresos nominales de la agencia de viajes, hubo un incremento del 3.7% y los ingresos los hoteles aumentaron el 10.6%.

Sin embargo, la crisis ha golpeado el mundo ha dejado pérdidas históricas. Según el informe «El turismo y la covid-19», elaborado por la Organización Mundial del Turismo (OMT), las llegadas de turistas internacionales que alcanzaron los 1.500 millones en 2019 (alrededor de otros 9.000 millones de personas viajaron dentro de sus países) podría bajar este año del 58% al 78%.

Viajar por Colombia es una de las mejores herramientas para contribuir a que cientos de familias recuperen sus ingresos y empleo. Promover que se haga con responsabilidad y cumplimiento con todos los protocolos de bioseguridad es fundamental.

Por otro lado, en los últimos días se han lanzado de cascadas campaña para incentivar el turismo seguro y responsable. Una de ellas es la liderada por COTELCO, ACODRÉS y ACOLTES entre otras organizaciones, que se reunieron para enviar un mensaje bajo el lema #TeEstamosEsperando, dónde reiteran que están preparados para recibir a sus visitantes manera segura. Es una alegría total para el transporte turístico la reactivación económica del país. «Después de más de 5 meses sin poder trabajar, queremos decirle a todos los visitantes, colombianos y extranjeros, que aquí hay una modalidad dispuesta a transportarlos por toda Colombia. (…) La invitación es a que viajen por las carreteras de Colombia, que vivan y disfruten este país tan hermoso, al qué se le conoce por tierra», afirmó Lupoani Sánchez.

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