¿UN SISTEMA ZONAL TODAVÍA MÁS COLORIDO?

Redacción Colombiabus

UN CAMBIO QUE SE VENÍA ESTUDIANDO HACE VARIOS MESES

Aunque hasta hace pocos días estalló la polémica por la propuesta de cambiar el color a los autobuses de Transmilenio, el hecho de la inversión estimada en $5.000 millones a cargo de la administración distrital para cambiar el color de los autobuses eléctricos que se espera inicien dentro de pocas semanas su operación en el componente zonal.

Los colores zonales fueron definidos en 2010 cuando se estructuró el proyecto del Sistema Integrado de Transporte Público (SITP). Desde diversos movimientos políticos se recordó que los buses que van a ser pintados fueron adquiridos en la administración de Enrique Peñalosa y como son zonales, deben quedarse de color azul. Además advierten que el costo del cambio de pintura, lo asumirá Enel-Codensa.

Aunque la intención viene desde febrero, cuando El Distrito le envió una carta a los operadores, planteándoles la posibilidad de cambiar el color de los buses, según su estándar de emisión. Obviamente la propuesta se entregó en unas condiciones muy diferentes, antes de la declaratoria de la pandemia, desde el principio los propietarios de los buses estuvieron en desacuerdo y ratificándolo con la nueva realidad económica, en un año donde el índice de validaciones del sistema cayó drásticamente debido a las medidas de distanciamiento social, el teletrabajo y el aumento de los desplazamientos en vehículos particulares, motos y bicicletas.

El proyecto, que implica cambiar el color de los autobuses por amarillo para los que cuenten con tecnologías diésel y gas, además del verde fluorescente para los eléctricos, ha generado revuelo en los operadores y desconcierto entre los ciudadanos que han expresado su desacuerdo a través de otros medios, por los traumatismos que podrían generarse.

Empezando por cambiar la identidad de un sistema que cumplió 20 años, que sería un costo por encima de lo económico. Además contando las estimaciones de los operadores, que calculan que pintar completamente un autobús, puede costar cerca de $30 millones. Para no hablar del¿ los trámites para obtener la autorización del cambio de color, retirar temporalmente los buses de la operación para el proceso de pintado y además la disponibilidad de los técnicos de mantenimiento de cada empresa que tendrían que volcarse en esa tarea o conseguir personal adicional. Si toda la flota tuviera que hacer el cambio, el gasto sería superior a los $64.000 millones, lo que equivale a 10 días de recaudo en condiciones normales, antes de pandemia cuando el sistema funcionaba a plena capacidad.

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